dilluns, 17 de novembre de 2008

Panxampla, bandolero de las Tierras del Ebro


Durante el fin de semana pudimos ver por TV3 la emisión de la película Serrallonga, sobre el más famoso de los bandoleros catalanes en torno a la figura del cual se ha ido creando toda una leyenda. La emotiva canción que le dedicó el cantautor Lluís Llach lo humanizó delante del gran público y profundizó con su ideal de mito popular del siglo XX. En las Tierras del Ebro, también tenemos la leyenda de un bandolero, Joan Pujol Fontanet, conocido popularmente como Panxampla. Era natural del pueblo de Alfara de Carles, en la misma falda de la montaña, Els Ports, donde se encuentra la cumbre más alta de Cataluña fuera del Pirineo, el Mont Caro. La historia de Panxampla se ha ido explicando oralmente generación tras generación. Antoni Castillo Velilla, un cura que ejercía en su población natal a los años 1950 y que era aficionado a narrar historias sobre los idílicos lugares de los Ports, publicó la primera historia sobre este personaje de finales del siglo XIX. El veterano poeta tortosino Gerard Vergés lo incluyó dentro de su libro "Trece biografías imperfectas", premio Josep Pla de 1985, y nos permitió tener una visión más poetizada de un individuo al cual, posteriormente, el escritor Joan Josep Rovira Climent le dedicó el libro "Panxampla, bandolero o fugitivo", el primer análisis un poco más esmerado sobre este mito de la sierra. Hoy día, un famoso restaurante de Els Reguers, en la carretera de Alfara, donde se come magníficamente bien, lleva su nombre.Mi hermano le dedicó un cuento que incluyó en su novela "Cerca del Íber" (2002), ya que siempre le han interesado sus quehaceres. Además, mis abuelos paternos eran de Els Reguers, pueblo vecino de Alfara donde Panxampla pasó algunas temporadas en casa de unos parientes. ¡Los apellidos de mis bisabuelos y los de Panxampla coinciden!De hecho, desde hace muchos años me han fascinado las historias de bandoleros, quizás inducido por la emisión televisiva de Curro Jiménez a los años 1980 o las historias de Robin Hood, que han creado la leyenda de robar a los ricos y dar a los pobres. Me ha hecho ilusión traducir al castellano parte del cuento de mi hermano sobre Panxampla. Éstos son algunos párrafos:"Joan Pujol Fontanet, pero todo el mundo lo conocía con el mote de Panxampla, y así lo llamaban todos los que no eran de familia, porque le gustaba mucho la comida y cada día se hacía un poco más gordito. Joanet, en muy poco tiempo, se convirtió en un perdido. Lo acusaron de haber robado cuatro sacos de algarrobas, aunque él decía que no era verdad, que lo había hecho un amigo suyo, que aquí en el pueblo conocíamos como Sinto "el cojo", que nunca había sido honrado; por cierto, ya le venía de familia, y eso se lleva a la sangre porque su padre era de muy mala calaña. Una vez nos robó a nosotros del almacén un botijo de aceite, un saco de olivas y tres pacas de la mejor paja. Tenía vacas en casa y venía la leche mezclada en agua que no tenía sabor a nada.Pues se ve que a aquel sinvergüenza del Cojo lo engañó y Joanet "pagó el pato". Entonces, Joanet, que era de sangre caliente, le disparó un tiro en la nuca con la escopeta que su padre usaba para ir a cazar conejos, y tuvo que esconderse en las montañas. allí pasó más hambre que un perro. Hambre y frío, que en Caro hace mucho frío, a mí me lo dirán que el año 1915 sembramos patatas porque mi padre quería hacer un poco de huerto para ir al mercado cada sábado, y se nos heló el plantel y nos quedamos sin un real. No te olvidas nunca de estas desgracias..."

2 comentaris:

poemes i lletres ha dit...

Me gustan las historias de bandoleros. Me parece muy interesante la vida de Panxampla. No es diferente a la leyenda de otros bandoleros. En Dinamarca tenemos la leyenda de "Gyngehoevdingen" que robaba a los nobles y se le considera un héroe en la lucha por la libertad.

Mònica Subirats ha dit...

Hola, Mathias,
gracias por tu colaboración en mi blog. El próximo día que tengamos clase me tienes que explicar más cosas del bandolero danés, a ver qué cosas tenía en común con nuestros bandoleros, seguro que muchas.
Mònica